EL APRENDIZAJE Y LA TECNOLOGÍA

La Internet se ha convertido en “una poderosa herramienta para ayudar a la difusión del conocimiento” (Labarca, 2020) y, por ende de la educación, ya que esta tecnología minimiza el tiempo empleado en la búsqueda de la información y posibilita la comunicación. Gracias a esa combinación de funciones se puede participar en foros, video-conferencias, grupos de discusión y tener acceso a libros, revistas y artículos científicos que, de otra manera, jamás podríamos haber consultado.

Por eso, es importante involucrar a todos los actores del proceso educativo para el uso adecuado de la pedagogía no presencial que facilite el aprendizaje profundo de los estudiantes, así como adaptar las estrategias y formas de evaluación. Es sabido que en educación, la clave está tanto en adquirir conocimientos y habilidades cognitivas y emocionales, cómo aprender a usarlos en la vida y en la profesión. Recordamos lo que decía Dewey, hace más de 100 años: “La educación no es preparación para la vida; es la vida misma”. El aprendizaje profundo no hace distinción entre vivir, estudiar y  aprender. Todo se produce a la vez y se relaciona de forma sinérgica. Los estudiantes están creando sus futuros y sus vidas a través de la solución de sus propios problemas y los de la comunidad en la que viven (Fullan y Scott, 2014). Eso es la vida para la que hay que educar.

La forma de conectividad digital se duplica cada medio año, y este crecimiento exponencial de la conectividad ofrece posibilidades para que la comunicación en línea sea tan real como al vida misma (Schmidt y Cohen, 2013). Nunca en la historia humana ha habido tanta gente de tantos lugares del planeta Tierra con tanta información a un clic de distancia.

La gran ventaja de la utilización de las TICs en la educación es que abren la escuela al mundo. Acaban con la educación dentro de las cuatro pareces de un aula en la que los únicos recursos son los libros de texto y el maestro. Al romper las paredes de la escuela, la hacen más transparente y comunicativa hacia la sociedad. Permite no dar una única visión de las cosas y de la vida (Adell, 2019).

Es verdad que el mundo ha cambiado y sigue cambiando de manera tan acelerada que “hoy no estamos viviendo el mañana que me imaginábamos ayer” (Labarca, 2020). Por eso nos preguntamos, en la cuarta revolución industrial en la que vivimos, ¿cómo preparar a los estudiantes para que sean capaces de afrontar el futuro incierto que les espera?

Publicado por Dr. Marino Latorre Ariño

Licenciado en Ciencias con especialidad en Químicas por la Universidad de Valencia. Realizó sus estudios de doctorado en la Universidad de Alicante (España). Es Doctor en Educación, mención Psicopedagogía, por la Universidad Marcelino Champagnat de Lima.

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