EDUCAR ES ENSEÑAR A VIVIR Y A CONVIVIR

  1. La educación ha tenido en la historia un toque pueril
  • Se educa al niño, enseñándole las primeras letras.
  • Al adolescente se le pone la brida y se regula su comportamiento
  • A joven se le enseña.
  • Hay que enseñarles para que sean “hombres de provecho”.

Se pensaba que había que educar a los niños (buenos modales y poco más) a los adolescentes había que controlarlos y ponerles freno, pero a los jóvenes universitarios no había que educarlos; la universidad estaba para enseñarles conocimientos; se suponía que ya estaban educados. Pero, ¿Quién los había educado?

La educación en sentido amplio no era valorada; se valoraba el genio de las personas que automáticamente hacía florecer sus ideas geniales. Pero, ¿de dónde salen las ideas geniales?

Hoy todo ha cambiado
Los dogmas del pasado silencioso son inadecuados para un presente tempestuoso (Abraham Lincoln). Hace 50-60 años, el que tenía más dotes naturales sobresalía del resto que tenía poca cultura; podía vivir con ventaja. Hoy ha aparecido lo que se llama la competitividad. Para optar a un puesto de trabajo se presentan 100 o más personas. El currículum es indispensable.

La educación se ha convertido en un asunto de todas las personas durante toda la vida. Nos damos cuenta de que la educación no es una puerilidad, un capricho o lo que reciben los hijos de los pudientes; hoy la educación es una necesidad para sobrevivir.

“En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe” (Eric Hoffer). Y Aristóteles decía que “la cultura (la educación) es un refugio seguro para los malos tiempos”. Hoy estamos en el VICA (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad).

Por todas estas razones la educación es:

  • Un derecho de las personas.
  • Una necesidad para sobrevivir en este mundo complejo.
  • Algo que nos hace llegar a ser aquello a lo que estamos destinados ser.
  • Ayuda a ser un buen ciudadano y un buen profesional.
  • Es el humus en el que se cultiva la ciudadanía.

Publicado por Dr. Marino Latorre Ariño

Licenciado en Ciencias con especialidad en Químicas por la Universidad de Valencia. Magister en Psicopedagogía y Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad Marcelino Champagnat de Lima. Vicerrector de la Universidad Marcelino Champagnat.

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